viernes 26 de junio de 2009

El viejo de la casa del piano


El barrio era como la mayoría de los que abundan en las pequeñas zonas residenciales de clase media.
Las casitas habían sido construidas de manera que sus pequeños jardines o patios traseros, se rejuntaban y formaban una especie de plaza grande de eso, de jardines traseros de casa de campo, o terrera como algunos las llaman también.
Casas de zona impersonal, de afueras de grandes, o no tan grandes ciudades, donde suelen residir pequeñas familias petit-burguesas, de pequeños empresarios, o familias de pocos miembros en los que el padre es un funcionario de la administración, médico o directivo de empresa.
Lejos del malvivir de ciudades no preparadas para tanta gente, pero lejos también del grato sonido del campanario del pueblo, que humaniza la mejor formula para vivir.
Habitantes que en épocas de bonanza económica, viajan, consumen mas de lo necesario, cambian sus coches cada cuatro años, y al menos disponen de dos o mas de estos vehículos.
Pero habitantes también que en épocas de crisis económicas, dejan de consumir, ahorran, y hacen que el comercio y la economía en sí, se pare.
Todas las casitas estaban hechas de dos plantas a lo sumo, y la mayoría no disponía de garaje para sus bellos autos, pero aquella si. Dicen que aquella casa disponía de cuatro plantas.
Por debajo de donde habitualmente se encuentra la cocina y el comedor, la casa disponía de un garaje tanto o más grande que la planta primera. Pero mas abajo, por debajo de la zona del garaje, otra planta que daba a un pequeño jardín, se extendía la parte mas bella de la casa.

Era otra planta, donde dicen el viejo pasaba horas y horas. Tantas horas que era donde vivía.
En una especie de zulo, de sótano, donde no estaba previsto para que fuera casa. Por eso allí era donde el viejo se encontraba bien, por vivir en donde no estaba previsto por la legalidad, que se viviera.
Le sobraban las tres plantas de arriba de aquella buhardilla hundida en el suelo, y que en lugar de estar arriba como todas las buhardillas estaba debajo, donde deben estar los sótanos.
También sería por eso que el viejo disfrutaba, por vivir en una buhardilla que estaba en el sótano.
Lo hacía, si, lo hacía, bajaba al cielo, y subía al infierno aunque sólo fuera por joder.
Le iba bien al viejo. Siempre en contra de todo, del sistema, contracorriente.
Educado con los que no lo merecían y grosero con los que no lo esperaban. Así era el viejo.
La buhardilla en el sótano, el sótano en la parte de arriba de la casa.
Era a la hora de la merienda de los infantes, cuando el griterío de los menudos seres se detenía, se paralizaba, y hacían silencio para escuchar lo que de aquella casa, de aquella buhardilla enterrada, salía en bellos tonos conocidos para bien pocos, por no decir ninguno.
Encantados niños y madres, éstas no tenían que esforzarse en que sus hijos se nutrieran con los alimentos industriales destinados al crecimiento.
Ellas, las madres, eran de esa nueva generación "latin-music", de salsa, de bachata, y alguna, hasta del tablero deportivo.

Todas se ponían las gafas para escuchar los noveles cantantes de Operación Triunfo.
Pero las que de la casa salían, eran unas notas musicales tan dulces, tan exquisitas, tan cariñosamente armónicas que aquel barrio, sus niños, sus madres, y los canes de todos, dejaban de vocalizar o ladrar, dedicandose por unos minutos a potenciar sus pabellones auditivos.
Tres casa mas allá el adolescente de turno, dejaba de joder con su aparato de percusión roquero, y paraba a tomarse un vaso de leche, o fumarse un cigarrillo americano para escuchar lo que siempre fue música “culta”.
Ni las madres, ni los hijos, ni el muchacho roquero estaban acostumbrados a escuchar aquellas notas musicales, pero les atraía de tal manera que les hacía gracia como sus perros ponían el hocico sobre sus patas delanteras y erguían sus orejas también.
Los nocturnos y las mazurcas, y los waltz de Chopin de la mano de Arthur Rubinstein, Listz o Claude Debussy se turnaban con Domenico Scarlatti y Moritz Moszkowski, y éstos con el preludio de Sergej Rachmaninow, y después con Dimitrij Kabaleswskij y su otro preludio, por no citar a Schumann, Brahms, o el mismo Mendelssohn Bartholdy.
Nunca se sabrá que les atraía mas a aquellos vecinos de todas las edades, si la música en si por su belleza, si aquellas notas que salían de un subsuelo anárquicamente ajardinado, o por el contrario era la asociación del vejestorio cascarrabias con tan armoniosas notas pianísticas.
Pero aquel carácter ácido del viejo cascarrabias podía haberse traducido, y sólo por joder al vecindario, como hacen la mayoría de ellos, de hacer llegar a la plebe el ruido de Led Zeppelin o Status Quo. Y sólo por joder, no lo hacía.
Después se ha sabido que aquella casa estaba impregnada por el viejo habitante de ella, viejo y cascarrabias, y por la mismisima reencarnación del pianista Vladimir Horowitz. A ambos, se les oía discutir amigablemente hasta bien entrada la madrugada, y con el piano de fondo, de ciertas interpretaciones espirituales y pasajes del Evangelio de San Juan.

Vaya rarezas !!
Que el Arquitecto de las notas musicales, os guarde por mucho tiempo, a todos los que habéis leído esto, vuestros finos y perfectos pabellones auditivos.

Andreu Fos

domingo 11 de enero de 2009

CEREBRO O CORAZON




La otra noche haciendo como el que no quiere ver la televisión, me detuve en unas imágenes casi espeluznantes. Un chico que jugaba a tenis, se abría la cabeza a raquetazo limpio, porque había lanzado la bola a su propia red, y consecuentemente había perdido el punto. A lo mejor quería averiguar donde estaba su cerebro en aquel momento. Una chica a los trece años le había dicho que siempre lo encontraría mas arriba que el corazón. Le vino a la memoria, y se puso a buscarlo. Pero muchas veces no se encuentra.
Parece que el chico se jugaba la vida en aquello, digo yo. No lo sé. Pero tal vez se jugaba el bienestar de sus padres, sus hermanos, y la de sus abuelos. Insisto, no lo sé. Pero aquella bestialidad me hizo recordar mis apacibles partidas tenísticas de tarde, de risas, de no tantas risas, y de carcajadas rodeado de preciosos arrozales. Pero no vi a nadie que se destrozara la cabeza.
El chico continuó jugando, puesto que jugaba por ganar dinero.
Me vino a la cabeza, o mejor, al cerebro un pensamiento. Me imaginé yo en mi oficina de trabajo asiduo y remunerado durante tantos años, cosiéndome la calva con la grapadora, después de cerrar la puerta a unos clientes, a los que no me habían firmado un plan de pensiones.
Puestos a pensar, ya no entiendo tampoco los aplausos y los vítores que se le hacen presentes al tenista si hace el tanto a su favor. Pero igualmente, y dejando el tenis, tampoco entiendo los aplausos que se le hacen al piloto del avión por haber aterrizado como debía. Coño, menos aún los aplausos dedicados al torero, que se engallina cuando el toro fallece descabellado. Pero esto último no es un trabajo, es una estupidez.
Yo no me imagino saliendo del despacho con mi cliente, con el plan de pensiones vendido y firmado bajo del brazo, y recibiendo una gran ovación de mis compañeros y todos los otros clientes que estaban en la cola de caja.
Desgraciadamente tampoco vi nunca como le aplaudían los transeúntes al albañil, que subido al andamio allá por la séptima planta, acababa de encofrar la fachada del edificio.
Modesto era uno de mis amigos de la juventud, allá por los primerísimos años setenta. Generalmente yo tenía amigos de día, amigos de tarde, y amigos de noche.
El día lo pasaba esperando que lo hiciera la tarde, para ir a reunirme con los amigos de la noche.
Aquellas, aún eran noches en las que uno salía sin pensar en que te podían adulterar un refresco, o una cerveza con cualquier droga sicodélica, o no. Y nuestros padres estaban tranquilos, mas o menos.
Salvador, “El mustio”, mi otro amigo nocturno, fue el primero que se atrevió a entrar en aquel bar de putas, y con voz de actor de teatro de salesianos, le pidió a una de las señoras una consumición. Eso si, como imaginábamos que lo hacían los mayores. “¡¡Tía buena, ponme una copa de coñac!!” .
Servida la copa, la pagó, y se la tomó de un trago. Pero el nervio hizo que saliera corriendo dejándose un dedito del licor en la copa.
De los otros dos amigos que presenciamos aquel acto de heroicidad, con los dos pies en la calle y aguantando la cortina para dar fe de tal acto, fui yo y no Modesto, quien se lanzó al mostrador con dos pasos de gigante, agotando el dedo del “Ciento tres” de la copa del “mustio” de un segundo trago.
Habíamos sacado un “duro” cada uno para la bendita consumición, y no podíamos permitir que se perdieran cinco de las quince pesetas desembolsadas en aquella copa. Obviamente, poco tiempo después empecé a trabajar en una entidad de ahorros.
Tras la ovación y el fuerte aplauso, nos sentamos tres calles más al norte de la ciudad, en el suelo de una esquina, y fumando tres celtas cortos que habíamos comprado con una peseta, empezamos a comentar la voluptuosidad de las tetas que no habíamos visto de aquella encantadora señora de la vida.
Unos años mas tarde, aquel bar pasó a ser el Salón de los cristianos testigos de Heová.
Eran cosas que pasaban en mi pueblo.
Aquello si fue un aplauso solidario del trabajo bien hecho, y en equipo. Orgullosos de la salida de una noche de invierno, los tres quinceañeros nos retiramos a nuestras casas, y durante varios meses vivimos contando la hazaña a los amigos diurnos y vespertinos, todos ellos mas recatados en los trances de la nocturnidad.
Estábamos creciendo, y no en vano los “cinco contra uno” fueron los actos de amor mas practicados de cara a una juventud que teníamos a la vuelta de la esquina.
Pensándolo bien, fuimos los herederos de otra generación de mi pueblo, en donde habíamos escuchado que la gamberrada mas generalizada, no era otra que tirar vestidos a la acequia mayor, “el sequial”, que por entonces estaba abierta a su paso cercano al parque, a homosexuales que se atrevían a acercarse a grupos veinteañeros con un solo pretexto.
Varios meses después, en verano, y con nuestra juventud ya formada como única vestimenta, empezamos a frecuentar aquella boit-discoteca, , entrañable por su oscuridad y pequeñez de casita de aperos de labranza, situada a escasos centímetros de la misma carretera hacia la gran ciudad.
“El Cala”.
Hoy aquel nombre se hubiera escrito en K, pero por entonces la letra “k” se utilizaba únicamente para palabras extrañas o extranjeras.
Modesto, “El mustio” y yo, nos impregnamos de la mejor música nocturna jamás conocida. Pink Floyd, Rollings Stones, Van Morrison, The Doors, y muy en especial Bob Dylan, que nos hicieron trasportar a un ambiente y a un estado tan brillante y precioso, que el único deseo era bailar sicodelicamente con una chica, pero maquinando al mismo tiempo como y cuando la podíamos besar.
Hay que tener en cuenta que aquel, era el sitio mas frecuentado por chicas extranjeras, y eran ellas las liberales.
Personalmente diré que aquel pequeño antro, donde el de-ene-í no existía, la maría era la fragancia habitual, y la cerveza refrescaba y nos animaba de alguna manera, se convirtió en el verdadero templo de mi exquisita juventud.
Escuchar a Dylan, en aquellos oscuros y escasos metros cuadrados, cantar “One More Cup Of Cofee”, “Mozambique”, “Oh, Sister”, o “Sara”, nos hacía alucinar con unos mensajes que empezamos a descifrar.
Pero si un canto se convirtió en nuestro himno, no fue otra canción que “Hurricane”.
El Dylan dio el “todo y mucho” componiéndola, y a mi me acompañará siempre, incluso en el mas allá, lo haya o no.
Mi amigo Modesto nos la tradujo de alguna manera, y yo aprendí, que en castellano significaba “Huracán”.
La tarareábamos a toda hora, sin saber lo que decía, hasta que un joven de la gran ciudad que había estado en Londres, nos contó algo de un boxeador encerrado en una cárcel de EE.UU.
Mientras tanto, nuestros amigos diurnos y vespertinos, iban a un baile donde Adamo, Mat Monroe, y de vez en cuando Los Beatles y Elvis los hacía ser mas o menos jóvenes convictos de una disco en plan sauna.
Nosotros considerábamos que las chicas del país sudaban, y las extranjeras no.
Claro que las internacionales sudaban. Lo hacían, pero de otra manera. La sudor de las del terreno olía a naftalina. El de las extranjeras olía a jazmín, pero a jazmín sudado, claro.
Compartir un litro de cerveza “El Turia” o “El Águila”, así como dar unas caladas al cigarro que nos hacía reír y vomitar después, fue el “Messenger” mas parecido de los setenta, que nos conectaba con los jóvenes de culturas anglosajonas y europeas.
Aquel verano, todo el gran grupo de amigos fuimos al huerto de naranjos del padre de uno de ellos, situado en el monte mas cercano de nuestro pueblo. Un pueblo llano y plano como la misma palma de la mano.
Éramos muchos, chicos y chicas. Después de la comilona acompañada de tragos de cerveza “al morro”, de lo que fueron mas tarde las llamadas “litronas”, nos bañamos en lo mas parecido a una piscina. Un “safareig”, palabra ésta que describía a un gran tanque de agua que servía para regar los benditos naranjeros.
Mi amigo Modesto, cargado y colocado de todo lo que había entonces, quiso dar la talla delante de unas chicas perplejas o estrechas, según se mire, y se lanzó de cabeza al escaso poco mas de metro de agua de aquel tanque. Aquella agua verdosa y musgosa al momento, se convirtió en dos metros cuadrados, de un tono marronazo al mezclarse con la sangre de mi amigo.
Se acababa de abrir la cabeza, y bien sabe Dios, que hasta vimos pedazos de su cerebro, o no, flotar sobre aquella verdosa agua musgosa. Nos quedamos blancos, y ya no se como, lo llevamos a algún centro de salud o médico particular.
Mi amigo “El mustio”, lloraba y reía al mismo tiempo, y nuestro otro amigo, conforme a lo que se suele decir, de aquella ya no quedó muy bien.
El otoño llevó a todo el grupo a la Universidad, menos a mí, que me encerró de peón en una sucursal bancaria, y ya nada fue lo mismo.
Pero Modesto no se abrió la cabeza trabajando, ni por dinero, ni tan siquiera con raqueta de tenis o palo de golf.
Mi amigo se abrió la cabeza porque quiso ser el rey de una tarde de olor de azahar. Y lo fue de verdad. Fue el centro de atracción de aquel gran grupo de chico y chicas, que forjarían la base de un país que ya lo es liberal.
A Modesto, cuyo padre miraba revistas porno escondidas en un gran periódico de tamaño como era “La Vanguardia”, tardamos en volverlo a ver, y “El mustio” y yo, nos integramos con los demás de una manera mas asidua.
Años mas tarde, y en el día de la fiesta grande de mi pueblo, pasando la procesión por la puerta de la casa de su familia, y escondido entre sus primos, se levantó de una mecedora de una bisabuela, y gritó al paso de la Virgen un “Visca la Mare de Deu de Sales” rompiendo un silencio popular, típico de personas con poco menos de dos dedos de cerebro.
Poco a poco, los amigos fuimos orientándonos hacia lo que suelen llamar “hombres de provecho”, y lo fuimos siendo más o menos.
Atrás quedaba una juventud seca, bárbara, y empecinada en encontrar algo más que no sabíamos ni entendíamos, y en la que cada cual escapó como supo y pudo, porque nadie nos supo explicar. Bueno, en honor de la verdad, he de decir que Angustias, mi profesora de Literatura de instituto, me explicó muchas cosas.
Modesto en cambio no lo hizo, o no pudo, o yo que coño sé.
Buscó y buscó su libertad, cariño que no encontró, paz, sosiego que tal vez los que lo queríamos no supimos darle, o él no supo encontrar. Y un día cualquiera fue a una gasolinera cualquiera, compró un par de litros de gasolina cualquiera, no sé si súper o normal, se sentó, dicen que placidamente, en el suelo unos metros más hacia allá del surtidor, se roció del preciado y noble líquido, y supongo que sería con un Zippo.
Conociéndolo, seguro que fue con un Zippo de algún veterano de la guerra de Vietnam. El conseguía lo que fuera.
Pero insisto, al menos no se abrió la cabeza con una raqueta de tenis.
Tal vez el cerebro ni lo buscó, o no tenía mucho, pero sabía donde tenía el corazón, sólo un poco mas abajo del cerebro.
Modesto!, sigue descansando que nada ha cambiado mucho. Tal vez, aquel tanque de agua, hoy sea una piscina comunitaria de un grupo de adosados.
Las letras de las canciones del Dylan, siguen siendo muy actuales, hay hambre en el mundo, guerras, cobardía, envidias. En fin, las mismas miserias humanas.
Pero eso si, amigo, las putas ahora son esclavas, bellezas del Este que se transportan y se venden entre clanes, a los ojos de todos. Y nadie dice ni hace nada.

Sólo es, que tenemos Internet.

Andreu

miércoles 31 de diciembre de 2008

INFELICES Y DEPRESIVOS


Agoniza el año, hoy es treinta y uno de Diciembre. Un año menos o un año más, según nos convenga. Y digo bien, según nos convenga. Esto me recuerda a lo del vaso medio lleno o medio vacío. Siempre según nos convenga, según nos interese. Pero ¿para que?, en todo caso ¿para sentirnos mejor con nosotros mismos? o ¿con los demás?. Sí creo que sí, con ambos.
Vivimos como se suele decir de cara a la galería, hacia los demás, los que nos rodean, a diario, a semanario, o sólo para los que vemos únicamente de vez en cuando. A estos último parece que son más vulnerables para engañarlos, y para hacerles creer que vivimos bien. No sólo bien, sino incluso muy bien, cuando en realidad estamos pasando los peores momentos de nuestras vidas.

El ser humano es un “coqueto” sólo para los demás. Basta encerrarnos en el cuarto de baño y mirarnos al espejo. Si queremos, podemos engañar al que está en la otra parte del espejo, pero sólo si tardamos dos minutos en dejar de mirar. Al tercer minuto empezamos a inundarnos de vergüenza, sólo por recordar las patrañas que estamos obligados a hacer ver al resto de los demás cuando atravesemos de nuevo la puerta. Pero tranquilo, en el baño siempre tenemos una taza del water, bien para expulsar lo que nos sobra, por arriba, o bien por abajo, dependiendo si las nauseas después de mirarnos al espejo, se alejan mucho o muchísimo de la realidad.

La vida es un teatro, desde que nacemos hasta que morimos. Y después también.
Yo mismo sólo pensaba que era el único que actuaba teatralmente cuando voy a trabajar.
Cambio, me transformo, creo que no soy yo, me convierto en otro “yo”, e intento ser el mejor otro “yo” posible para la batalla , de tal manera que si en alguna ocasión he tenido tiempo de reflexionar mientras trabajaba, he llegado a la conclusión de que no me conocía.
Cuando lo he contado a algunos amigos, sólo me han observado con una mirada reflexiva y nada más. No me han dicho que a ellos también les pasa con sus palabras, pero sí con los ojos. Los ojos delatan a las personas, bueno, al ser humano.

Para el que no lo sabe, “La Taverna d’Andreu” es como una buhardilla pero ubicada en la parte sótano de la casa donde vivo. Eso sí, conectada a un pequeño jardín, donde vive un pájaro encerrado en una jaula, un perro al que le he puesto una frontera física para que no pueda pasar y digámoslo claro, mear y cagar el césped.
Por su parte, también me acompaña un gato persa de casi catorce años, éste no tiene fronteras, no tiene habitáculo propio, es el rey. No en vano le llamo “King”. Pero tiene un problema, o no, está castrado desde los pocos meses de nacer.

Aquí en la “Taverna” estoy rodeado de personajes que, unos admiro por lo que sea, otros, me traen buenos recuerdos. Los personajes casi no tienen que ver los unos con los otros. Pero he leído sobre ellos, los he conocido de alguna manera, tal vez por sus obras, nada más. Todos están muertos ya, a excepción de uno de ellos. Pero para el caso no importa.

Louis Astrong fue un personaje que nunca hizo daño a nadie, no se reía a lo sumo sonreía solamente, y fue un angelito negro que tocaba la trompeta como Dios. Depresivo menos cuando tocaba, o tal vez ni entonces.

Marylin Monroe, que os digo, histérica como ella sola. Vivió como una tontita hasta que le llegó la fama. Entonces se convirtió en una retrasada mental que sólo la querían sus amigos y sus amigas por las preciosas tetas que la adornaban. No digamos por el culo y los labios provocadores. Nada más. La botella y otros aditivos era lo que le sacaba de la depresión y la hacía sonreír. No conseguir el castillo con el príncipe azul dentro, al final la mató. De todas formas no hubiera durado mucho dentro del castillo. No era como mi pajarito enjaulado. Sin drogas no era la misma. Sin su cuerpo hubiera sido una fregona de tres al cuarto.

La Beata Inés de Beniganim, está siempre mirándome y yo a ella, pero porque está encima de un almanaque de este año que hoy termina. Vivió en el siglo XVII muy pocos años en teórica libertad con sus padres, hasta que a los doce la pusieron en un convento. No hizo nada malo a nadie, y la encerraron entre rejas. Monja de clausura se pasó la vida rezando para no se sabe qué, aunque como me mira bien, hago que me acompañe por si algún día me da un buen consejo. Aunque creo que lo hace a diario. Otra cosa es que le haga caso o no. Las depresiones de personas dentro de un convento de clausura no han estado muy comentadas a excepción de la famosa obra de Diderot, “La Religiosa”. Tal vez haya mas, pero no las quiero conocer. Dicen que su alegría se la ofrecía a Dios. Mala cosa ésta, si solamente la compartía con lo extraño, con lo etéreo. Su depresión trataba de olvidarla plantando nabos, patatas, o árboles frutales en el jardín del convento.

Ernesto, “El Ché”, me acompaña en blanco y negro. Médico revolucionario para cambiar el mundo de la injusticia. Su depresión la falseaba pensando que era un elegido para romper las cadenas de los pueblos esclavizados, y abandonó su profesión de sanador por la metralleta, rodando por gran parte del mundo. Su risa era ficticia, era duro con los que le acompañaban y no cumplían sus ordenes. Su depresión he de decir que es la mía. Insisto, fue la depresión por estar lejos de la Justicia social. Pero fue asesinado por otros depresivos militares que trabajaban para que la alegría del ser humano no se extendiera por el mundo en el caso de que exista.

Billie Holiday, niña, negra de Norteamérica en los años treinta, cuarenta y cincuenta. Violada a los diez repetidas veces, prostituida con conocimiento de su propia madre y abandonada por su padre. Las drogas de todo tipo le hacían olvidar las noches que no podía cantar en los tugurios de los estados del Sur, y se quedaba sola en el autobús de la compañía de músicos hasta el amanecer. Sólo reía cuando aquellos volvían para coger carretera al amanecer y jugaba a los daos con ellos y les ganaba cinco dólares o mas porque estaban cansados de tanto soplar saxos, clarinetes y trompetas a son del jazz.

Un niño desnutrido de un folleto de “Médicos sin fronteras”. Me mira, o alguien dijo que debía mirarme desde ese folleto prefabricado, para que me diera lástima, y enviara una transferencia no se sabe para quien o para qué. Por su color debe ser de África, desnutrido. Me da rabia. Pero creo sinceramente que es el menos depresivo. No conoce la alegría, ¿como va a conocer la depresión?. Morirá dentro de unos días si no lo ha hecho ya. Pero alguien, para bien o para mal, lo ha utilizado para que el mundo rico o no, sepa que esta muriendo de hambre y no es un anciano. A éste no hace falta gastar un céntimo en antidepresivos. Pero ni en antidepresivos, ni en medicamentos de ningún tipo. De lo contrario las multinacionales farmacéuticas podrían quebrar.
Por cierto, en esta vorágine de crisis económica, ¿Quién ha oído hablar de quiebra de industrias farmacéuticas? Ah!!, que solamente era crisis financiera. Ya!, no había caído en el matiz. Deprimente.

Y para terminar, yo mismo. Una foto en la que me hallo porque no se quien se inventó un concurso de paellas, comida típica de mi tierra, y en la que debía de “competir”, (ja ja ja ) perdón por la risa, con una señora que también se creía que sabía hacer paellas.
Igual de depresivo que todos los demás, aparezco en esta foto con miradas y sonrisas histéricas, defensivas de mi depresión, aparentando que lo estoy pasando bien, aparentando que me encuentro pasando un buen rato, gratificante para mí y para los de mí alrededor. Es mentira, estaba hasta los mismos cojones de haber madrugado ese día, había puesto histérica a mi hija para que me ayudara a ejecutar la típica comida para los comensales, y encima dijeron que nuestra paella no era de las dos presentadas la mejor. Que estupidez. Y encima en las fotos riendo. Que falsedad.

¿Cómo alivio mi depresión? Evidentemente que no sin ayuda química. Leyendo a clásicos y modernos, rodando en mi moto, bien dirección sur o norte. Bien hacia el monte o hacia la mar. ¿Me río? Pues la verdad, poco. Un chiste contado por un amigo no sirve de nada, y veinticinco chistes seguidos aún menos. Eso se llama risa histérica, porque realmente me da rabia no saber contar chistes, y además los que escucho se me olvidan al minuto. Envidia sana, o no.
No sé de mucho, lo que si sé es que todo es depresión y angustia por encontrar la felicidad, pero la felicidad que no existe. Esa es la verdadera. Lo contrario es el “engañabobos”, sustancia que “El Gran Hermano” distribuye por la sociedad para que creamos que hay felicidad.

Mienten.

Andreu

martes 18 de noviembre de 2008

LA “OPUS” DEL TERCER CARRIL TF 1

Soy residente en Barranco Hondo desde hace cinco años. Pago mis impuestos, todos. Soy un buen contribuyente de esta tierra, de esta Comunidad. No genero dinero "negro", ni tengo caja "B". Y por supuesto, consumidor de esta carretera, y sufridor, logicamente de esta obra.
Señores, todo lo de antes, no lo pueden decir todos. Es mas no lo puede decir mucha gente. Pero a lo que vamos.
Nunca habría pensado que para realizar una obra como ésta, con los adelantos tecnologicos existentes, casi diez años después de entrar en el Siglo XXI, se pudiera tardar tanto para la ejecución de este espectaculo.
A mi entender, sería comparable con la construcción de 20 piramides del valle de Gizhet, (Egipto), teniendo en cuenta la diferencia en el tiempo, digamos ..miles de años.
Ahora, todo es explicable y entendible, porque cuando hay politicos de por medio, y empresas magnas como "DRAGADOS", que es la responsable de la obra, se puede esperar todo. Y entender. O no.
Después de CINCO AÑOS CINCO, la obra está bastante atrasada, a fecha 17/11/2008, y creo, que ni en seis meses mas estará la obra acabada como debiera. O mas bien, como Dios manda.
Otra cosa es que abran los carriles, y nos tomen el pelo un 31 de Octubre de 2008.
Carriles con pinturas tachadas, llenos de baches, sin asfaltar, carteles reciclados, con tachaduras y “enmiendas a la totalidad”, lineas amarillas, y otras descoloridas que brillan ante el sol naciente de la mañana, o muriente de la tarde, según se vaya , dirección sur o dirección norte. Y eso si, o también, conos, muchos conos infinidad de conos. Vivimos en la tierra del cono. "Conolandia" parece ésto ya.
Por cierto, si uno viene del Sur, ahora, como no sea un guanche, no sabría por donde conectar con la TF5, o autovia del Norte, ni por donde se va al aeropuerto de los Rodeos, ni a La laguna, bella ciudad, ni tampoco al Puerto de la Cruz, antaño experimento turistico con el que se empezó a ganar dinero en esta isla, amén de la digna agricultura y unos pocos servicios mas.
Para empezar viniendo del Sur, como decía, el desvio a la conexión que menciono, no se indica en ningún cartel, ni en ningún momento la palabra AEROPUERTO LOS RODEOS, NI LA LAGUNA, NI EL PUERTO DE LA CRUZ, NI CONEXIÓN NORTE. No señores, simplemente pone desvio CHUMBERAS.
Las Chumberas es un barrio de La Laguna que conocen unos cuantos residentes y muchos nativos. Osea que del Turismo ni preocuparse.
El otro dia unos ingleses que venían del Sur en dirección a visitar La Laguna, acabaron en el parking de El Corte Inglés de Tres de Mayo, y se pusieron a hacer shoping, por lo que tuvieron que "pasar" de la cultural de las ciudades canarias para otro momento, o para otro dia, u otro año si regresan, y si la encuentran.
Así, con todo, es como demuestra el cabildo de Tenerife con su Presidente y su Consejera de carreteras al frente, o la Consejería de Turismo, y por supuesto, el Gobierno autónomo regido por partidos como el regionalista Coalición Canaria, que hace poco se quería consagrar como "nacionalista", e "independentista" unido al mas nacionalista-español de los partidos existentes. El Popular.

Si seguimos jugando con el turismo y lo maltratamos de esta manera, ... cuidadin que nos cargamos la gallina de los huevos de oro.
Al parecer la obra se ha encarecido por varios millones de euros mas de lo "cerrado" en la adjudicación. Suele pasar que una empresa como DRAGADOS. Y suele también pasar con gobiernos como éste. Se adjudica o le adjudican una obra, y después por el tiempo, hay que reconsiderar el precio, y la obra sale por un 50 o 60% mas caro.
Tambien parece ser, que meses atrás, ambas partes estuvieron sentados durante mucho tiempo en la mesa de negociación observandose unos a otros el “blanco de los ojos” del que tenían enfrente. Pero sin adelantar. Después de seis horas de “tensos” debates, se iban a comer juntos. O no.
Ciertamente estamos muy cerca de Africa continental, estamos en Africa insular, pero los borregos que cotizamos y tributamos en esta "colonia" española, (tal como lo llamaron en estos dias pasados al archipielago canario los independentistas o mal llamados antiespañoles de Coalición Canaria) no tenemos mas remedio que callar, pagar, sufrir los atascos, accidentes, tercermundismos varios, y ver como se enriquecen algunas multiempresas, que lejos de ser autoctonas, vienen dela madre patria y hacen sus seis o siete agostos en lugar de terminar en un año a lo sumo dos obras de no mucho calibre. Ya estaría bien.
Resumiendo, una autentica porquería, un autentico caos, las obras en esta isla son una verdadera tomadura de pelo al contribuyente, pero los nativos sólo les preocupa desacreditar al peninsular, al "godo" como llaman ellos, y no se percatan que sus elejidos politicos, mientras tanto, adoran al becerro ultraconservador españolista por una parte y por otra disparan con polvora mojada reivindicando independentismo, o nacionalismo que no hay. O quien sabe lo que reclaman.
Coalición Canaria, que ya no es tal, sino mas bien ATI, una asociación de aficionados a la politica chicharrera, sigue erre que erre pregonando su nacionalismo. Bien está que en la otra provincia, la que la capital es Las Palmas, se han dado cuenta que con éstos no van a ningún lugar.
Lo inteligente hubiera sido después del resultado de las últimas elecciones, apoyar al vencedor de las idem. Vencedor aquí y vencedor allá en la “Nación”española, osea al PSOE, porque de esta manera la famosa obra de albañileria autopistil ya estaría terminada hace años.
Oiga !! seguro. Bueno, o no !!
y ¿porque?, pues porque no se puede nadar contra corriente. Hubiera sido de inteligentes y coherente, apoyar al PSOE, (gobierno), en su momento y no lo contrario, apoyar a la oposición.
Inexplicable.
Miren, se criticó el resultado de la obra del Auditorio porque subió el precio a última hora, y ahora veremos quien se arriesga a criticar la subida de precio de esta obra. Creo que no hay lo suficiente para ello.
Con todo, DRAGADOS, multiplicando sus beneficios, demorando la obra porque dicen por ahí, que les pagan tarde y mal, y consecuencia de ello pagamos los contribuyentes, pronto y bien, que somos los utilitarios de las carreteras y los caminos de cabras. A esto se le llama pagar y llorar.
A mi personalmente me gustaría saber al finalizar la obra mega millonaria de la TF1 y sus tres carriles, cuanto dinero ha ganado DRAGADOS, cosa que debería publicarse, para que lo sepa el contribuyente, y traducir todos esos emolumentos en kilometros de nuevas carreteras, si la mencionada obra la hubiera realizado una empresa autoctona, que haberlas haylas.

¿O es que en toda la Comunidad Autónoma Canaria no hay ninguna empresa constructora para realizar obras de semejante tamaño? ¿Hay que llamar a las de fuera? Será pues por aquel dicho que dice que "El santo cuanto mas lejano, mas milagroso"
Desde luego, los canarios, de nacimiento o no, osea los que contribuimos, para los demas y para algunos de aquí estamos lejos o cerca según se mire. Para estas magnas empresas y sus amigos por lo visto estamos muy cerca de la urbe.
También me gustaría saber, y si no debo que me lo digan, cuanta maquinaria pone DRAGADOS en la ejecución de sus obras que ejecuta en esta bendita isla, cuanto personal aporta DRAGADOS a esta mega obra, y por contra, saber si DRAGADOS lo único que hace es la dirección de la obra repartiendo la parte “marrón” del meollo a empresitas autoctonas con menor capacidad para ejecutar.
Tambien me gustaría saber, si además de DRAGADOS, ¿se enriquece alquien mas en esta mega obra?
En definitiva y el RESUMEN DEL RESUMEN:
Que nos digan, ( siempre se ha puesto en un cartel anunciador para que todo el mundo lo leyera y se enterara), el precio de la ejecución de la obra, que nos digan por cuanto nos va a costar este sufrir, y porque seran muchos mas millones de los previstos, y para finalizar, que nos digan, EL BENEFICIO NETO que saca DRAGADOS de esta obra. Ya está bien de ocultar, que en las elecciones si que son buenos para llenar de carteles toda la isla con sus rostros.
Lo cojonudo sería que nos dijeran también quien o quienes han ganado y cuanto, como intermediarios si los hubiere, y / o trabajadores de "cuello blanco".

Para finalizar ya, porque me voy indignando cada vez que lo pienso, decir:
Que Dios bendiga esta obra, que Dios bendiga la TF1, Que Dios bendiga a los accidentados por culpa de esta obra, Que Dios bendiga a los moteros destrozados por sus guardacarriles y a sus familiares, Que Dios bendiga la isla de Tenerife, y a sus mandamases, (bueno stop, yo por éstos no pido bedicciones, que después va y se lo creen). Que Dios bendiga a los trabajadores de la obra, y a todos en general tambien.
Y que narices !!, Que Dios Bendiga America, España, Oceanía, y a las Islas Fiji, que ahora no se por donde caen, pero que se las bendiga también.
Amén, y digan gloria
Andreu Fos

martes 10 de junio de 2008

Jefe o Lider

¡Alerta al navegante!,.. fue la última frase que se escuchó al otro lado de la linea telefónica, seguido de un fuerte golpe, simbolo de un telefonazo sobre el propio aparato, digno de un jefe de cualquier aparato represor y policial sudamericano. A continuación, el típico piii, piii, piii ... ... de desconexión, que da a entender que ya no hay nadie berreandote al otro lado del teléfono.
Ni era el farero "cap de pera", como diría Serrat, ni el responsable de salvamento maritmo quien así se había despedido después de una advertencia, o tal vez de alguna amenaza.
No, así terminaba la conversación de un mando intermedio de un banco después de haberle echado el típico "rapapolvo" a uno de sus directores de sucursal.

En todas las empresas, en los bancos también, el organigrama es muy sencillo de enternder. A saber, la dirección con su equipo, (cúspide de la empresa, los que carburan, los gurús de las ideas), el estatus intermedio , controladores o mandos que han de hacer que se cumpla el plan trazado por la dirección, solamente, y los ejecutores de aquel plan, que trazado tan sólo por la dirección llega a la clientela, al negocio, osea, los trabajadores.
Concretamente en un banco, que además de dirigir el negocio hacia los clientes, (economias domesticas y empresariales), complicado ya de por sí por la enorme competencia habida, existe el posible agravante, o no, del clima politico, economico y laboral, que puede reinar en un momento dado en la sociedad.
Mientras esto último funcione mas o menos bien, se hace negocio, no se deja de ganar mas o menos dinero, la dirección con su equipo demuestra a los propietarios de la entidad, o a los politicos de turno, bien sea un banco o una caja de ahorros, que han estado acertados con su proyecto y por lo cual llueven bendicciones siempre de arriba hacia abajo. Normal.
El problema viene cuando existe un extallido socio-economico como el que reina actualmente. Existen objetivos, presupuestos, etc.., eso siempre, y que se redactan para cumplirlos o acercarse a ello. En tiempos de "vacas gordas" se hacen y ya está. Fácil. Viajan a Brasil los trabajadores (ejecutores) mas destacados, mandos intermedios tambien lo hacen, e incluso beben su caipiriña juntos pero sin revolverse con los primeros, porque algún miembro del equipo directivo tambien viaja, y es preferible acercarse a la superioridad que a la inferioridad.
Hoy en un banco es muy cuestionable la labor del estamento intermedio. Ante un "pienso y creo" (equipo directivo), "controlo y ladro" (mandos intermedios) y ejecuto (trabajadores, tecnicos y comerciales), los bancos que es lo que me importa, de berian de "Pensar y ejecutar". Osea, parir y vender. A buen entendedor pocas palabras. ¿Quien sobraria?. Evidente, el que no vende. En un momento como este y mucho menos en otro peor, sobran el aparato represor y policial.
En una entidad de ahorro, en estos tiempos, el trabajador-profesional, lo que menos necesita es represión, persecución y mucho menos malos "modos". Una Entidad de ahorro, sólo necesita un buen producto o cartera de productos, los tenemos, y venderlos. El control incluso entre los propios trabajadores podrian ellos mismos autoayudarse, autocontrolarse, y sin aparato represor dar mejores resultados, seguro.
Con esta opinión sabemos quien sobraria, el que vive de vigilar, de mirar y de reprimir. En definitiva el mediocre, el que no sirve para mantener una cartera de clientes. Alguno podria ser recuperable. Todos no. Mas bien, casi ninguno.
A lo mejor va y esta idea es designada la "idea del semestre".

Si dime, quien es? , la compañera anuncia al director de la sucursal que el "Jefe" quiere hablar con él.
Director -Tengo una clienta, pero pásamelo!-
- D.: Hola! que tal? ¿como estás?
- Jefe.: Tu dirás,.. ¿que haces que te encuentro en la oficina, y no estás con tu moto buscando clientes nuevos?
- D.: Je, je, ...
- J.: Je, je , .. nada ! Lo llevas muy mal, ..
- J.: tu oficina es un autentico desastre !!
- D.: está mejorando, va a mas.
- J.: A mas? Llevas una la misma tarifa plana que hace un mes!!
- D.: Bueno no, creo que...
- J.: Nada, nada.. tienes unos objetivos de mierda, y eso.. eso no me vengas con que tienes a la Subdirectora de baja mas de dos meses. Eso ya no me vale. !!
- J.: Tu oficina es la que menos actividad comercial tiene de toda la Unidad de negocio.. !!
- D.: Pero sabes que plantilla tengo?? (actual.. 1 comercial caja y 1 E.T.T.)
- J.: No me importa, eres tú el que ha de hacer todo el objetivo..!!
- D.: silencio ...
- J.: así no me sirves para mi Unidad de Negocio !!
- J.: Tienes una mierda de objetivo. No has hecho mas que un seguro del hogar, ni seguros pymes...
- D.: Pero hombre he hecho....
- J.: No me digas lo que has hecho, ya lo sé yo,... tocarte los cojones !!
- D.: Mira tengo una clienta, espera que termine de atenderla..
- D.: Sra. cuanto era lo que queria ingresar???...
- Clienta: 520 euros
- D.: Ya está, tenga el justificante.. Gracias.
- D.: Ya estoy !
- J.: Pues lo que te decia,.. así vas mal, muy mal. No has hecho ninguna hipoteca.
- D.: Las que han entrado eran para no conceder.
- J.: Pues vas y buscas las buenas.
- D.: Pero si lo que estoy buscando es pasivo, recursos, es lo que me dijiste.
- J.: Sí, sólo creces 636.000 eu en lo que va de año.
- D.: Bueno de 11 oficinas de la zona, la mia es la segunda de tres que mas crece, las otras pierden pasivo respecto a 31 Diciembre 07.
- J.: ¿Y eso que? Tienes que conseguir 3,75 MM de euros.
- D.: Estoy haciendo muchas visitas, muchas gestiones, no me estoy tocando los cojones.
- J.: A mi no me digas lo que haces, a mi lo único que me vale son los resultados. Los números cantan, y los resultados son los que son. Malos !!, muy malos !! Aplicate el cuento !!
- D.: Bueno , lo cambiaremos. Le daré la vuelta.
- J.: ¡¡ Mas te vale !!
- J.: ¡¡ Oido al navegante !!

A continuación sólo se sabe lo que pasa en el despacho del director. Es como una tormenta. Se desarrolla así:

Todo empieza con un fuerte nudo en la garganta, un dolor punzante en la boca del estomago, la mirada se difumina, los cristales de las gafas se empañan. Una fuerte descarga de golpeteos atizan el pecho. Uno piensa que no es un infarto, dicen que da dolor de brazo izquierdo, y éste no aparece, pensar en eso da un respiro. La silla se echa hacia atrás, se divisa la mesa y sus papeles desde un prisma poco habitual. Sientes nauseas, ganas de vomitar. Notas pasar los coagulos de tu sangre hacia el cerebro. Intentas saludarlos, decirles que paren. No lo hacen. Sube la presión. Llamas a una de tus dos compañeras. Te pregunta, ¿Que te pasa?. Nunca te ha visto así. Destrozado de los nervios. Explotando desde dentro, desde fuera. El martilleo del corazón va a mas. Entra la otra compañera, viene con tila. Prefiero el trankimazin. Lo tomo. No, no me pasa. Llamad a mi mujer. Un médico. ¿que me pasa?. Mis hijos pasan imaginariamente por la calle..los veo por la ventana. Pero no son, no llevo las gafas. Los he confundido con otros jovenes.
Mi padre, mi madre. ¿Donde estan? Una voz interna dice que ya hace años que han muerto. Mis hijos no. Mi esposa que venga. El dolor, las nauseas son cada vez mas fuertes. Los objetivos son una mierda. Yo soy una mierda. Me siento una mierda. Me acaban hacer sentir una mierda.
Como una mierda cojó la cartera, me aseguro que está la tarjeta de "adeslas", regalo de la empresa ves tu a saber a que precio.
Salgo corriendo a la calle. Un coche para me abren la puerta, subo. Creo que la que conduce es mi esposa. Cierro los ojos. Siento dolor, no hay sangre. Es peor. Pienso, esta guerra dura treinta y cinco años. He recibido varios balazos. Dos heridas graves. ¿Será esta la de muerte? Hoy me han dado pero con una bomba de "racimo". De las prohibidas por la ONU. Pero nadie hace caso. Las usan. Es la guerra.
Se asutan en "urgencias". Una camilla soporta mi herido cuerpo. La mirada clavada en unas luces de oficina bancaria. Creo que ya he explicado lo que me pasa. O no.
Cables por mi alrededor, un aparato que suena a datáfono de los que he de vender en los comercios. ¿Que hacen?. Un electrocardiograma. Tres medicos escuchan mi corazón. Llaman a otro. Me dicen varias veces que no me preocupe. Si no tengo solución, ¿para que? y si la tengo, ¿para que?. ¿Estoy ya pasota? No, es el chute a la vena que me han dado al entrar. Parece que no entieneden los latidos de mi corazón. No puedo hablar, sino les diria que no se esfuercen, que soy anarquista.
Me sacan sangre, un buen tajo. He de esperar media hora, dicen.
Me duermo. Despierto con una medica cubana quitandome la corbata. Conflicto de pensamientos.
Me hace levantar, me ayuda. Unas radiografias, tres o cuatro. De vuelta a la camilla. Pensar en lo ocurrido, bombea el corazón nuevamente, nauseas. Aprieto el brazo de la medica, me ayuda a acostar. Un grito suave, y viene un medico. Por un artilugio clavado en una vena de la mano, una "via" dicen , meten liquido. Duermo, o no. Quien lo sabe.
Abro un ojo, una bata blanca habla y habla y sólo le entiendo que:
- Nos han parecido una serie de anginas de pecho, pero estamos seguros, no corre peligro. Hemos trabajado cuatro horas con usted.
Pero vale, puede marcharse a casa y mañana a las 10 h. lo ha de ver el cardiologo. Tiene mucho interes en su corazón.
Un médico amable y simpatico me dice:
- No vea el futbol, eh?
- No se emocione ?
Pregunto yo:
- Por España ?
- vale, no se preocupe. Adiós.

Dedicatoria.
Septimo mandamiento:

"El Jefe crea presión. El lider esparce confianza y apoyo."

Andreu