sábado, 15 de octubre de 2011

Si Bencomo, “El rey Grande”, levantara la cabeza, cerraría el periódico “El Día”

“El extraño ruido subió desde el bosque que se extendía debajo del pueblo, un aullido prolongado.
-¿Qué es eso? – preguntó Ica -. Hace mucho tiempo que lo escucho, y no para.
-Parece un perro … Pero, ¿qué hace allí abajo, por qué no sube?
-Vamos a ver –pidió Ica. De pronto algo le decía que tenían que darse prisa.
Bajaron cruzando el bosque. Los aullidos se hicieron mas fuertes. Entonces se toparon con un drago gigantesco en cuyo tronco había alguien apoyado. Junto al cuerpo envuelto en una falda negra había un perro. El animal se levantó al sentirlos llegar y se les acercó moviendo la cola.
-Es un perro guanche –dijo Bencomo-. ¡Pero ése es uno de los enemigos!
Ica había seguido andando y ya estaba arrodillada junto a aquella persona. Vio el rostro pálido de un muchacho. Sus ojos estaban cerrados, su cuerpo,inmóvil y rígido. La costra de una herida le cruzaba el pecho, el golpe había rasgado la tela negra y penetrado hondo en la carne.
El muchacho debía de haberse arrastrado herido desde el campo de batalla hasta allí, donde le habían fallado las fuerzas. No era un soldado, y sin embargo estaba claro que era uno de los extranjeros. Pero lo más desconcertante era que su mano aterida sostenía sobre su pecho una pequeña estatuilla de Tara. Su sangre la había teñido de rojo, y había formado una costra alrededor de ella, como si el muchacho hubiera querido teñir con su savia a la Madre Tierra.
-Déjalo, está muerto –dijo Bencomo, pero no se movió, porque el perro le gruñó en tono de advertencia.
Ica continuó examinando al joven.
-Te equivocas –dijo al levantar de nuevo la cabeza-. Su herida no es tan grave como parece a simple vista. Sólo está inconsciente.
Vivirá.”  
Esta preciosidad, lectura y reflexión digna de sabiduría donde las haya, no la ha escrito el señor Rodríguez, ni ninguno de sus secuaces periodistas que escriben en el mas populista de los periódicos canarios.  Incluso diría yo, que ni la conocen. No deben ni saber que existía. Pero un servidor los puede poner al corriente, y de hecho lo voy a hacer.
La dulce transcripción mencionada, no es ni mas ni menos que el final de un determinante libro titulado “Tanausú, El último rey de los guanches”, y cuyo autor, el berlinés Harald Braem tuvo la amabilidad de hacerme una dedicatoria en mi volumen, allá por el 1.991 una mañana de Agosto en la plaza de Los Llanos de Aridane.  Ojeo de vez en cuando en el bar de mis desayunos,  la prensa de la mañana tinerfeña, aceitosa, y llena de migas de las “pulguitas” de mis predecesores,  y que por un rato han sido dueños de aquel amasijo de papel. “El Día” suele ser el periódico mas pegajoso, mugriento y sudado.
Cuando puedo lo cojo, y bamboleo sus paginas de oriente a occidente,  como si de “El Caso” se tratará, aquel casposo periodicucho hecho a la medida de la dictadura española para que el pueblo no se comiera el coco,  pensando en situaciones sociales o políticas de los años sesenta, y se entretuviera leyendo como Josefina había descuartizado la noche anterior a su esposo Salvador y a su cuñada Carmen, después de emparedar al perro. Bueno o al revés.
Aquel periódico o semanal creo, provocaba según dicen,  lo mismo que una corrida de toros a los que son habituales de la “fiesta”, a Dios gracias invisible en esta bendita tierra.
Al final, y con las prisas, siempre se me abre la parte de los anuncios de las putas, y mientras espero el sobrante del pago de mi desayuno, observo toda esa cascada de chicas con el culo al aire y las tetas con una estrella en cada pezón en las que me dicen cuanto cobran por ir a echar un polvo putero.
Cuando el cambio ya está en mi bolsillo, y ya de pié,  alguna  madre me pide el rancio periódico,  para que sin querer,  unos hijos de siete u ocho años se queden observando boqui abiertos,  como unas fotos puteras hacen mella en el subconsciente de aquellos infantes, que de momento sólo ven que las anunciadas,  van vestidas como su madre cuando sale del baño de camino del lecho conyugal, u otro.
¿Qué mas da?
Es curioso, pero la mayoría de las chicas que se anuncian en el periódico este o son cubanas, venezolanas, rusas o de cualquier otro pais del este europeo.
A saber que traficante de humanidad femenina paga y controla ese negocio. Creo que es colaborar en una causa injusta,  enfermiza, e inhumana. ¿Y estos anuncios, son legales ?  Los periodicos, y el Día también, deberían de llevar un anuncio en primera página: PELIGRO, SÓLO MAYORES DE 18 AÑOS. PRODUCE ESTRES, NAUSEAS Y MAREOS.
Por cierto en primera página de hoy, El Día de 14/10/2011, nos cuenta el periódico, que las putas de Tenerife la mayoría son universitarias, y con nivel de estudios alto. Vaya notición.  No hombre, ni yo soy un putero, ni el periodico El Día me parece serio. Antes al contrario me provoca naúseas, y si encima es verdad, que aún así, percibe subvenciones del Gobierno Canario habría que analizarlo bien esto. A mas de un ciudadano no le sentará bien saber que de sus impuestos se ayuda a una empresa que anuncia casas de putas. Habría que reprender a quien consiente o aprueba esas ayudas. A mi no me hace ni puñetera gracia.
Pero si hay algo que merece especial atención, y de un tiempo a esta parte, no es ni mas ni menos, que los vómitos y escupitajos que lanza la editorial de “El Día” hacia algunos de nuestros gobernantes,  e igualmente,  de cómo se trata de una manera bellaca e irrespetuosa a otros paisanos canarios, sólo por el mero hecho de ser de la vecina Gran Canaria, preciosa isla también, con panza de burro incluida.
No se porqué, después de merodear por las líneas de la editorial de El Día, y como la lectura es tan amena, precisa y dominante,  cuando termino de leer, me apetece invadir la isla de enfrente y dirigir un tren lleno de canariones hacia Auschwitz, o un barco. Bueno un avión.
El Día es para mí, y creo que para muchos Tinerfeños, como Wagner a Adolfo. Después de escuchar el Anillo del Nibelungo, le apetecía invadir Polonia, claro según Allen. Pero razón lleva el judío cineasta.
Usted Rodríguez, ¿puede llegar a ser consciente del cambalache que está montando?
A mí me da la sensación que no. Y no es por la edad, no. Es por otros motivos que usted sabrá, y yo también.
Aunque lo mas pedante, sí, mas que lo anterior, es la agresión  que a diario, la editorial,  con Rodríguez a la cabeza y sus secuaces que no tienen otro remedio, dirigen en primer lugar,  al Presidente de Canarias, y pasando por el Presidente del Cabildo, y otros políticos de mas o menos prestigio, no entraré a valorar a ninguno, hacen de una forma asquerosa. ¿o debo decir “hedionda”?
Veamos, …
Mire Rodríguez, que sea usted el propietario de esos papeles que circulan por las mesas de los bares, no debe darle derecho a enseñarnos a los demás su apestosa lengua y la de sus secuaces, que los pobres no tienen otra alternativa, que lo sabemos.
¿Y sabe porque Rodríguez?
Pues le diré.
En primer lugar le enseñaré que,  en la vida hay que ser elegante. Elegante hasta para insultar, blasfemar, o fornicar. Elegante hasta para hacer de vientre, en lugar de “cagar”.
Y usted la está cagando.
Mire Rodríguez, a mí y a muchos otros humanos canarios nos molesta que sus papeles escupan la malaria que usted lleva dentro. Algunos no sabemos,  ni nos interesa lo que le mueve a Usted cuando vocifera contra ciertos políticos.
Usted podrá decirme, que con dejar “El Día” quieto dejo de preocuparme y punto.
Pero el juego no es así.
Su periódico circula a todas las horas del día. A horas que los trabajadores toman su desayuno, almuerzan, o cenan.
Pero también lo hace en las horas que los niños, los jóvenes, y los no tan jóvenes, de mas o menos nivel cultural, campan alegremente por la vida, y esos ataques al Presidente de todos los Canarios, como  a otros representantes de todos los tinerfeños se podrían y se deberían evitar. Es cuestión de salud pública.
Que está haciendo Usted, Rodríguez?
Pues lo que está enseñando es la incultura que lleva dentro, está provocando a que sea fácil calumniar, insultar, agredir, menospreciar a los representantes del pueblo soberano.
Eso es lo que esta haciendo, actuar de una manera populachera, chavacana. Esa fórmula, o  forma de actuar,  ya se hizo en los años treinta en el centro de Europa, y mire en que acabó la tontería. Decenas de millones de muertos. Vaya, una guerra mundial y varios holocaustos.
Mire Rodríguez, le diré más.
Yo no soy votante del Sr. Rivero. Tal vez no lo sea nunca, ni de Coalición Canaria, talvez no lo haga nunca tampoco, pero sabe porqué? …
por motivos de librepensamiento, por pura ideología, vaya, por convencimiento político.  
Pero le diré que El Presidente de Canarias,  es mi presidente, el presidente de todos los Canarios, incluso de Usted. Lo quiera o no lo quiera. Aunque habría que pensar que Allende fué el presidente de Pinochet, y ya ves.
Mejor aún, es el presidente de todas las almas que viven en estos SIETE  “pedruscos” en medio del Atlante, y ni Usted ni nadie, a no ser que sea un “barriobajero” tiene derecho a tratar así al responsable de la sociedad que habita Canarias.
Porqué… ¿es que sólo son canarios los nacidos en la tierra? Pues no.  Canario es todo aquel que trabaja y tributa a las arcas de Canarias, el que es justo y honrado, el que es respetuoso y tolerante. En definitiva es menos canario, o tan siquiera no lo es, el pedante, el que no paga, el que no crea riqueza, el que no intenta trabajar, sólo vocifera, y de paso divide.
Deje de echar leña a un fuego apagado y que no va a prender, échele agua a ese ardor, a ese afán de protagonismo, y trabaje mejor, por la noble causa de pensar y discurrir. Busque plumas constructivas en sus filas, y pasará a la historia como buen patriota, si es lo que quiere. Su ritmo ya no se lleva. Pare de una vez, que ya no convence por ese camino a nadie, y la gente se ríe. Ante ciertas bazofias la Juventud, desde la cajera de cualquier supermercado hasta el doctor en Economía, pasando por la infinidad de parados, ya saben que la macroeconomía mundial de la que dependemos, no es resolvible desde la salita de estar de su casa ni de la mía. Ni tan siquiera desde nuestro apreciado Parlamento, o Gobierno Autónomo. Y ya no ledigo a los que ya maduros y cansados como yo, que también reclamamos seriedad, y buenos modos. Y jamás entraré a opinar de sus razones, o motivos. Pero apague ese puntero de láser que nos jode la vista.
Al menos imitara a Buenafuente, y tuviera sentido del humor inteligente.
Mire Rodriguez ….,
Paulino Rivero, pese a quien le pese, presidió una de las comisiones de investigación mas importantes de los últimos cien años en España. Sí, la del 11 M. ¿Lo recuerda?,
Sólo con eso me enorgullezco cada vez que le estrecho la mano o lo miro de cerca a la cara. Tal vez nunca se había desarrollado una comisión de trabajo de esa magnitud y con tan buen resultado.
El trabajo que él hizo, si Usted lo pensara despacito,  comprendería la razón que creo que tengo, y si fuera Usted coherente y educado, pensaría en nuestra juventud, pero en la de una provincia y la de la otra. En resumen en el futuro de Canarias.
Mejor, en la juventud de Canarias dentro del Estado Español, y a su vez, dentro de la Unión Europea.
No me sea hortera, y deje de hacer el mas de los apestosos ridículos, pero no por Usted, que ya le queda poco en este mundo,  en  comparación con la juventud de Canarias que viene y la que ya está aquí.
Deje de enquistar el panorama social, que ya lo está bastante porque de lo menos que necesita esta comunidad, esta nación si lo prefiere, nuestra juventud en concreto,  es escuchar agresiones fáciles y mediocres a los representantes del Pueblo.
No sea un “aznarcualquiera” por Dios bendito!!, y debata su problema de otra manera.
En definitiva, de verdad, vomite hacia dentro de su casa, aunque sólo sea por vecindad.
Por cierto, que… ¿para qué la lectura del encabezamiento? pues como aceite, para deslizar mejor la maquinaria.
Aplíquense, y les recomiendo lectura:  “Puerca tierra” de John Berger (para empezar).
Buenos días.
Andreu Fos  (Sólo soy responsable de lo que escribo, no de lo que ustedes interpreten)
Periódico EL DIA:
Algunos de sus editoriales han mostrado su apoyo a tesis soberanistas, llegando el periódico a   afirmar: «no podemos consentir que los canarios continuemos con la nacionalidad española; con documento nacional de identidad y pasaporte español».4
A su desprecio por Gran Canaria y por el sometimiento a la soberanía del Estado español reconocida constitucionalmente, deben sumarse los argumentos presuntamente xenófobos contenidos en un poema publicado el 4 de abril de 2008, por el cual está siendo procesada la publicación, su redactor jefe Raúl Gorrono Baonza y su editor José Rodríguez Ramírez a resultas de una denuncia interpuesta por la ONG ecologista Ben Magec. A todos se les imputa un delito de incitación al racismo y la xenofobia, tipificado en el artículo 510 del vigente Código Penal español. El texto se transcribe a continuación:
Como canarios vamos a defendernos / de esta oleada de cigarrones / que nos están llegando a montones / y yo voy a ser el primero. / Compraremos mosquetones / pistolas, fusiles y cañones / y hasta un barco cañonero / con ellos dispararemos / y estos intrusos invasores / que regresen por donde vinieron. 
Ñóóóóóóóóóóóóóóóóóóó !!!!!   eso dijeron ??  
Què vol aquesta gent que truca de matinada? (Qué quiere esta gente que llama de madrugada??)
Lluis Llach.
Si               Tipo Diario, Matutino  País andera de España España  Sede Santa Cruz de Tenerife
Ámbito de distribución lag of the Canary Islands.svg Islas Canarias
Fundación 1939 (fusión de "La Prensa" con el diario falangista "Amanecer")
Género: Generalista
Idioma Español
Tirada 27.933 (OJD, media 2005)
Difusión 22.537 (OJD, media 2005)
Propietario Editorial Leoncio Rodríguez
Director José Rodríguez Ramírez
 

jueves, 29 de septiembre de 2011

Volver y Volver

Hace un año, mas o menos, que dije que iba a retomar el Blogg, pero me salió la posibilidad de dar la vuelta al mundo montado en un elefante, y acompañado de dos tigres de Bengala, (por la parte de abajo, claro), y decidí dar la vuelta en cuestión.


Ahora, ya no tengo ninguna propuesta tan interesante, y además de la posibilidad de adentrarme en una barcaza rio arriba a buscar al Coronel, como en Apocalipsis Now, y matarlo, tengo pensado escribir un poco de todo.

Complicado de entender ???? noooo.

Venga, nos vemos pronto.

Saludos de Andreu

sábado, 4 de septiembre de 2010

Que ya vuelvo...

Y yo que estaba con mis amigos ...









Estimados seguidores y lectores a millones, después de tanta insistencia por vuestra parte, y haber tenido que cambiar diez y siete veces el número de mi teléfono por tantas llamadas, he decidido y después de tanto tiempo, que voy a volver...
El dueño del Blog, me llama a diario, me escribe email's,  seis o siete  al dia, diciendo que o me pongo a escribir , o su empresa quiebra. Que por favor que escriba, que gracias a mis artículos y comentarios, si los hago, mas de trescientas familias no se quedaran sin trabajo.
Por todo lo cual, he decidido volver a escribir algo....
Vaya, que si depende de mí, no se hace un ERE en Blogspot ni de coña !!

Ala, nos vemos en breve..

Andreu

viernes, 26 de junio de 2009

El viejo de la casa del piano















El barrio era como la mayoría de los que abundan en las pequeñas zonas residenciales de clase media.
Las casitas habían sido construidas de manera que sus pequeños jardines o patios traseros, se rejuntaban y formaban una especie de plaza grande de eso, de jardines traseros de casa de campo, o terrera como algunos las llaman también.
Casas de zona impersonal, de afueras de grandes, o no tan grandes ciudades, donde suelen residir pequeñas familias petit-burguesas, de pequeños empresarios, o familias de pocos miembros en los que el padre es un funcionario de la administración, médico o directivo de empresa.
Lejos del malvivir de ciudades no preparadas para tanta gente, pero lejos también del grato sonido del campanario del pueblo, que humaniza la mejor formula para vivir.
Habitantes que en épocas de bonanza económica, viajan, consumen mas de lo necesario, cambian sus coches cada cuatro años, y al menos disponen de dos o mas de estos vehículos.
Pero habitantes también que en épocas de crisis económicas, dejan de consumir, ahorran, y hacen que el comercio y la economía en sí, se pare.
Todas las casitas estaban hechas de dos plantas a lo sumo, y la mayoría no disponía de garaje para sus bellos autos, pero aquella si. Dicen que aquella casa disponía de cuatro plantas.
Por debajo de donde habitualmente se encuentra la cocina y el comedor, la casa disponía de un garaje tanto o más grande que la planta primera. Pero mas abajo, por debajo de la zona del garaje, otra planta que daba a un pequeño jardín, se extendía la parte mas bella de la casa.

Era otra planta, donde dicen el viejo pasaba horas y horas. Tantas horas que era donde vivía.
En una especie de zulo, de sótano, donde no estaba previsto para que fuera casa. Por eso allí era donde el viejo se encontraba bien, por vivir en donde no estaba previsto por la legalidad, que se viviera.
Le sobraban las tres plantas de arriba de aquella buhardilla hundida en el suelo, y que en lugar de estar arriba como todas las buhardillas estaba debajo, donde deben estar los sótanos.
También sería por eso que el viejo disfrutaba, por vivir en una buhardilla que estaba en el sótano.
Lo hacía, si, lo hacía, bajaba al cielo, y subía al infierno aunque sólo fuera por joder.
Le iba bien al viejo. Siempre en contra de todo, del sistema, contracorriente.
Educado con los que no lo merecían y grosero con los que no lo esperaban. Así era el viejo.
La buhardilla en el sótano, el sótano en la parte de arriba de la casa.
Era a la hora de la merienda de los infantes, cuando el griterío de los menudos seres se detenía, se paralizaba, y hacían silencio para escuchar lo que de aquella casa, de aquella buhardilla enterrada, salía en bellos tonos conocidos para bien pocos, por no decir ninguno.
Encantados niños y madres, éstas no tenían que esforzarse en que sus hijos se nutrieran con los alimentos industriales destinados al crecimiento.
Ellas, las madres, eran de esa nueva generación "latin-music", de salsa, de bachata, y alguna, hasta del tablero deportivo.

Todas se ponían las gafas para escuchar los noveles cantantes de Operación Triunfo.
Pero las que de la casa salían, eran unas notas musicales tan dulces, tan exquisitas, tan cariñosamente armónicas que aquel barrio, sus niños, sus madres, y los canes de todos, dejaban de vocalizar o ladrar, dedicandose por unos minutos a potenciar sus pabellones auditivos.
Tres casa mas allá el adolescente de turno, dejaba de joder con su aparato de percusión roquero, y paraba a tomarse un vaso de leche, o fumarse un cigarrillo americano para escuchar lo que siempre fue música “culta”.
Ni las madres, ni los hijos, ni el muchacho roquero estaban acostumbrados a escuchar aquellas notas musicales, pero les atraía de tal manera que les hacía gracia como sus perros ponían el hocico sobre sus patas delanteras y erguían sus orejas también.
Los nocturnos y las mazurcas, y los waltz de Chopin de la mano de Arthur Rubinstein, Listz o Claude Debussy se turnaban con Domenico Scarlatti y Moritz Moszkowski, y éstos con el preludio de Sergej Rachmaninow, y después con Dimitrij Kabaleswskij y su otro preludio, por no citar a Schumann, Brahms, o el mismo Mendelssohn Bartholdy.
Nunca se sabrá que les atraía mas a aquellos vecinos de todas las edades, si la música en si por su belleza, si aquellas notas que salían de un subsuelo anárquicamente ajardinado, o por el contrario era la asociación del vejestorio cascarrabias con tan armoniosas notas pianísticas.
Pero aquel carácter ácido del viejo cascarrabias podía haberse traducido, y sólo por joder al vecindario, como hacen la mayoría de ellos, de hacer llegar a la plebe el ruido de Led Zeppelin o Status Quo. Y sólo por joder, no lo hacía.
Después se ha sabido que aquella casa estaba impregnada por el viejo habitante de ella, viejo y cascarrabias, y por la mismisima reencarnación del pianista Vladimir Horowitz. A ambos, se les oía discutir amigablemente hasta bien entrada la madrugada, y con el piano de fondo, de ciertas interpretaciones espirituales y pasajes del Evangelio de San Juan.

Vaya rarezas !!
Que el Arquitecto de las notas musicales, os guarde por mucho tiempo, a todos los que habéis leído esto, vuestros finos y perfectos pabellones auditivos.

Andreu Fos

domingo, 11 de enero de 2009

CEREBRO O CORAZON




La otra noche haciendo como el que no quiere ver la televisión, me detuve en unas imágenes casi espeluznantes. Un chico que jugaba a tenis, se abría la cabeza a raquetazo limpio, porque había lanzado la bola a su propia red, y consecuentemente había perdido el punto. A lo mejor quería averiguar donde estaba su cerebro en aquel momento. Una chica a los trece años le había dicho que siempre lo encontraría mas arriba que el corazón. Le vino a la memoria, y se puso a buscarlo. Pero muchas veces no se encuentra.
Parece que el chico se jugaba la vida en aquello, digo yo. No lo sé. Pero tal vez se jugaba el bienestar de sus padres, sus hermanos, y la de sus abuelos. Insisto, no lo sé. Pero aquella bestialidad me hizo recordar mis apacibles partidas tenísticas de tarde, de risas, de no tantas risas, y de carcajadas rodeado de preciosos arrozales. Pero no vi a nadie que se destrozara la cabeza.
El chico continuó jugando, puesto que jugaba por ganar dinero.
Me vino a la cabeza, o mejor, al cerebro un pensamiento. Me imaginé yo en mi oficina de trabajo asiduo y remunerado durante tantos años, cosiéndome la calva con la grapadora, después de cerrar la puerta a unos clientes, a los que no me habían firmado un plan de pensiones.
Puestos a pensar, ya no entiendo tampoco los aplausos y los vítores que se le hacen presentes al tenista si hace el tanto a su favor. Pero igualmente, y dejando el tenis, tampoco entiendo los aplausos que se le hacen al piloto del avión por haber aterrizado como debía. Coño, menos aún los aplausos dedicados al torero, que se engallina cuando el toro fallece descabellado. Pero esto último no es un trabajo, es una estupidez.
Yo no me imagino saliendo del despacho con mi cliente, con el plan de pensiones vendido y firmado bajo del brazo, y recibiendo una gran ovación de mis compañeros y todos los otros clientes que estaban en la cola de caja.
Desgraciadamente tampoco vi nunca como le aplaudían los transeúntes al albañil, que subido al andamio allá por la séptima planta, acababa de encofrar la fachada del edificio.
Modesto era uno de mis amigos de la juventud, allá por los primerísimos años setenta. Generalmente yo tenía amigos de día, amigos de tarde, y amigos de noche.
El día lo pasaba esperando que lo hiciera la tarde, para ir a reunirme con los amigos de la noche.
Aquellas, aún eran noches en las que uno salía sin pensar en que te podían adulterar un refresco, o una cerveza con cualquier droga sicodélica, o no. Y nuestros padres estaban tranquilos, mas o menos.
Salvador, “El mustio”, mi otro amigo nocturno, fue el primero que se atrevió a entrar en aquel bar de putas, y con voz de actor de teatro de salesianos, le pidió a una de las señoras una consumición. Eso si, como imaginábamos que lo hacían los mayores. “¡¡Tía buena, ponme una copa de coñac!!” .
Servida la copa, la pagó, y se la tomó de un trago. Pero el nervio hizo que saliera corriendo dejándose un dedito del licor en la copa.
De los otros dos amigos que presenciamos aquel acto de heroicidad, con los dos pies en la calle y aguantando la cortina para dar fe de tal acto, fui yo y no Modesto, quien se lanzó al mostrador con dos pasos de gigante, agotando el dedo del “Ciento tres” de la copa del “mustio” de un segundo trago.
Habíamos sacado un “duro” cada uno para la bendita consumición, y no podíamos permitir que se perdieran cinco de las quince pesetas desembolsadas en aquella copa. Obviamente, poco tiempo después empecé a trabajar en una entidad de ahorros.
Tras la ovación y el fuerte aplauso, nos sentamos tres calles más al norte de la ciudad, en el suelo de una esquina, y fumando tres celtas cortos que habíamos comprado con una peseta, empezamos a comentar la voluptuosidad de las tetas que no habíamos visto de aquella encantadora señora de la vida.
Unos años mas tarde, aquel bar pasó a ser el Salón de los cristianos testigos de Heová.
Eran cosas que pasaban en mi pueblo.
Aquello si fue un aplauso solidario del trabajo bien hecho, y en equipo. Orgullosos de la salida de una noche de invierno, los tres quinceañeros nos retiramos a nuestras casas, y durante varios meses vivimos contando la hazaña a los amigos diurnos y vespertinos, todos ellos mas recatados en los trances de la nocturnidad.
Estábamos creciendo, y no en vano los “cinco contra uno” fueron los actos de amor mas practicados de cara a una juventud que teníamos a la vuelta de la esquina.
Pensándolo bien, fuimos los herederos de otra generación de mi pueblo, en donde habíamos escuchado que la gamberrada mas generalizada, no era otra que tirar vestidos a la acequia mayor, “el sequial”, que por entonces estaba abierta a su paso cercano al parque, a homosexuales que se atrevían a acercarse a grupos veinteañeros con un solo pretexto.
Varios meses después, en verano, y con nuestra juventud ya formada como única vestimenta, empezamos a frecuentar aquella boit-discoteca, , entrañable por su oscuridad y pequeñez de casita de aperos de labranza, situada a escasos centímetros de la misma carretera hacia la gran ciudad.
“El Cala”.
Hoy aquel nombre se hubiera escrito en K, pero por entonces la letra “k” se utilizaba únicamente para palabras extrañas o extranjeras.
Modesto, “El mustio” y yo, nos impregnamos de la mejor música nocturna jamás conocida. Pink Floyd, Rollings Stones, Van Morrison, The Doors, y muy en especial Bob Dylan, que nos hicieron trasportar a un ambiente y a un estado tan brillante y precioso, que el único deseo era bailar sicodelicamente con una chica, pero maquinando al mismo tiempo como y cuando la podíamos besar.
Hay que tener en cuenta que aquel, era el sitio mas frecuentado por chicas extranjeras, y eran ellas las liberales.
Personalmente diré que aquel pequeño antro, donde el de-ene-í no existía, la maría era la fragancia habitual, y la cerveza refrescaba y nos animaba de alguna manera, se convirtió en el verdadero templo de mi exquisita juventud.
Escuchar a Dylan, en aquellos oscuros y escasos metros cuadrados, cantar “One More Cup Of Cofee”, “Mozambique”, “Oh, Sister”, o “Sara”, nos hacía alucinar con unos mensajes que empezamos a descifrar.
Pero si un canto se convirtió en nuestro himno, no fue otra canción que “Hurricane”.
El Dylan dio el “todo y mucho” componiéndola, y a mi me acompañará siempre, incluso en el mas allá, lo haya o no.
Mi amigo Modesto nos la tradujo de alguna manera, y yo aprendí, que en castellano significaba “Huracán”.
La tarareábamos a toda hora, sin saber lo que decía, hasta que un joven de la gran ciudad que había estado en Londres, nos contó algo de un boxeador encerrado en una cárcel de EE.UU.
Mientras tanto, nuestros amigos diurnos y vespertinos, iban a un baile donde Adamo, Mat Monroe, y de vez en cuando Los Beatles y Elvis los hacía ser mas o menos jóvenes convictos de una disco en plan sauna.
Nosotros considerábamos que las chicas del país sudaban, y las extranjeras no.
Claro que las internacionales sudaban. Lo hacían, pero de otra manera. La sudor de las del terreno olía a naftalina. El de las extranjeras olía a jazmín, pero a jazmín sudado, claro.
Compartir un litro de cerveza “El Turia” o “El Águila”, así como dar unas caladas al cigarro que nos hacía reír y vomitar después, fue el “Messenger” mas parecido de los setenta, que nos conectaba con los jóvenes de culturas anglosajonas y europeas.
Aquel verano, todo el gran grupo de amigos fuimos al huerto de naranjos del padre de uno de ellos, situado en el monte mas cercano de nuestro pueblo. Un pueblo llano y plano como la misma palma de la mano.
Éramos muchos, chicos y chicas. Después de la comilona acompañada de tragos de cerveza “al morro”, de lo que fueron mas tarde las llamadas “litronas”, nos bañamos en lo mas parecido a una piscina. Un “safareig”, palabra ésta que describía a un gran tanque de agua que servía para regar los benditos naranjeros.
Mi amigo Modesto, cargado y colocado de todo lo que había entonces, quiso dar la talla delante de unas chicas perplejas o estrechas, según se mire, y se lanzó de cabeza al escaso poco mas de metro de agua de aquel tanque. Aquella agua verdosa y musgosa al momento, se convirtió en dos metros cuadrados, de un tono marronazo al mezclarse con la sangre de mi amigo.
Se acababa de abrir la cabeza, y bien sabe Dios, que hasta vimos pedazos de su cerebro, o no, flotar sobre aquella verdosa agua musgosa. Nos quedamos blancos, y ya no se como, lo llevamos a algún centro de salud o médico particular.
Mi amigo “El mustio”, lloraba y reía al mismo tiempo, y nuestro otro amigo, conforme a lo que se suele decir, de aquella ya no quedó muy bien.
El otoño llevó a todo el grupo a la Universidad, menos a mí, que me encerró de peón en una sucursal bancaria, y ya nada fue lo mismo.
Pero Modesto no se abrió la cabeza trabajando, ni por dinero, ni tan siquiera con raqueta de tenis o palo de golf.
Mi amigo se abrió la cabeza porque quiso ser el rey de una tarde de olor de azahar. Y lo fue de verdad. Fue el centro de atracción de aquel gran grupo de chico y chicas, que forjarían la base de un país que ya lo es liberal.
A Modesto, cuyo padre miraba revistas porno escondidas en un gran periódico de tamaño como era “La Vanguardia”, tardamos en volverlo a ver, y “El mustio” y yo, nos integramos con los demás de una manera mas asidua.
Años mas tarde, y en el día de la fiesta grande de mi pueblo, pasando la procesión por la puerta de la casa de su familia, y escondido entre sus primos, se levantó de una mecedora de una bisabuela, y gritó al paso de la Virgen un “Visca la Mare de Deu de Sales” rompiendo un silencio popular, típico de personas con poco menos de dos dedos de cerebro.
Poco a poco, los amigos fuimos orientándonos hacia lo que suelen llamar “hombres de provecho”, y lo fuimos siendo más o menos.
Atrás quedaba una juventud seca, bárbara, y empecinada en encontrar algo más que no sabíamos ni entendíamos, y en la que cada cual escapó como supo y pudo, porque nadie nos supo explicar. Bueno, en honor de la verdad, he de decir que Angustias, mi profesora de Literatura de instituto, me explicó muchas cosas.
Modesto en cambio no lo hizo, o no pudo, o yo que coño sé.
Buscó y buscó su libertad, cariño que no encontró, paz, sosiego que tal vez los que lo queríamos no supimos darle, o él no supo encontrar. Y un día cualquiera fue a una gasolinera cualquiera, compró un par de litros de gasolina cualquiera, no sé si súper o normal, se sentó, dicen que placidamente, en el suelo unos metros más hacia allá del surtidor, se roció del preciado y noble líquido, y supongo que sería con un Zippo.
Conociéndolo, seguro que fue con un Zippo de algún veterano de la guerra de Vietnam. El conseguía lo que fuera.
Pero insisto, al menos no se abrió la cabeza con una raqueta de tenis.
Tal vez el cerebro ni lo buscó, o no tenía mucho, pero sabía donde tenía el corazón, sólo un poco mas abajo del cerebro.
Modesto!, sigue descansando que nada ha cambiado mucho. Tal vez, aquel tanque de agua, hoy sea una piscina comunitaria de un grupo de adosados.
Las letras de las canciones del Dylan, siguen siendo muy actuales, hay hambre en el mundo, guerras, cobardía, envidias. En fin, las mismas miserias humanas.
Pero eso si, amigo, las putas ahora son esclavas, bellezas del Este que se transportan y se venden entre clanes, a los ojos de todos. Y nadie dice ni hace nada.

Sólo es, que tenemos Internet.

Andreu